Historia de los Recios

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Historia de los Recios

Mensaje  Invitado el Lun 20 Oct 2008, 13:13

La compañía mercenaria actualmente conocida como Recios tiene un largo historial de batallas a lo largo de toda su dilatada carrera. Grandes victorias y algunas derrotas igual de famosas, lo cual nunca les ha impedido seguir adelante con el mismo animo que parece caracterizarles.
Orgullosos de pertenecer a su compañía, y aprendiendo de victorias y derrotas por igual, los Recios son constantes y presentan un frente unido frente a sus enemigos y detractores. Así lo han hecho desde el principio, y así esperan seguir haciéndolo.

Compuesta por una sorprendente variedad de razas, y con miembros provenientes de todos los estamentos sociales, los Recios se unen a sus compañeros independientemente de su origen, pasando a formar parte de lo que muchos prefieren denominar una hermandad. Un lugar donde el pasado individual se olvida y solo existe la historia del regimiento y el compañerismo.

No obstante, si tuviéramos que buscar un origen para esta variopinta compañía, sin duda alguna tendríamos que buscarlo entre la historia de los reinos enanos, hace siglos, cuando una joven guardaespaldas llamada Urd Escudorecio cayó en desgracia.
Escudorecio había destacado entre sus compañeros por sus grandes logros, entre otros el hecho de haber conseguido un puesto de honor en la guardia del Rey a una edad muy temprana. Poco se sabe de Escudorecio como mujer, ya que quizás por las envidias, o quizás por sus seguidores, las informaciones que se tienen de ella son contradictorias.
Si se conoce con exactitud, sin embargo, sus logros como luchadora y defensora del reino, especialmente los hechos que acontecieron cuando el Rey y todos sus guardaespaldas murieron quedando solo ella con vida. Urd tomó el juramento de los Matadores, convirtiéndose así en, quizás, la primera enana en tomarlo.

Aquella que había caído en desgracia paso a ser el objetivo de infinidad de burlas, siendo la mas conocida entre todas ellas, y quizás la mas cruel, su nuevo apodo, “el Recio”. Sus antiguos compañeros pasaron a usar únicamente la mitad de su apellido para remarcar el hecho de que había perdido su escudo, su honor, y además se remarcaba un sexo masculino para intentar humillarla al tomar una actitud y un juramento que hasta ese momento parecía propio únicamente de los varones.
Sin embargo, la joven Urd, “el Recio”, prevaleció. Es mas, poco a poco, en su búsqueda de venganza comenzó a encontrar espíritus afines que se fueron uniendo a su cruzada para eliminar al señor demoníaco que había acabado con su Rey.

Si Urd encontró a los Recios o los Recios se inspiraron en Urd no es algo que nunca haya quitado el sueño a nadie dentro de la compañía.
Sea como sea, la cuestión es que años mas tarde existía una compañía mercenaria con ese nombre, cuyo líder portaba con orgullo el titulo de “El Recio”.
Por supuesto Urd no es la única leyenda de aquellos primeros tiempos de los Recios, pero si conserva el honor de haber dado nombre a todos sus compañeros. O al menos eso dicen los Recios.
A su lado brillaban con luz propia numerosos aventureros, como Suriel “La pura”, una presunta noble de los círculos reales de Altdorf que había dado la espalda a su herencia inspirada por las visiones de justicia que Sigmar le enviaba. Esta poética figura fue la primera abanderada de los Recios, y se dice que las marcas de sus dedos todavía pueden verse en el mástil del estandarte de la hermandad, grabadas a fuego durante mas de mil batallas en las que nunca dejo caer la bandera del regimiento.
O Lohen, el mago elfo que con su magia protegía los avances de los Recios. Grandes fueron sus hazañas, pero si por algo merece destacar es por haber permitido que las reliquias de esta compañía hayan acompañado a los mercenarios durante todo este tiempo. El escudo roto de Urd, el primer estandarte, o este libro que estas leyendo ahora mismo, el libro del Cronista.

Se dice que a los primeros Recios les acompañó un misterioso y silencioso escriba. Alguien que no destacó en ningún momento. No era un gran combatiente, pues nunca enarboló un arma, ni un gran orador, pues nunca pronunció palabra. Sin embargo todos los hechos de los Recios pasaron a la historia gracias a su pluma, pues ese era su trabajo, registrar todos sus movimientos. Nunca se descubrió su identidad, pero todas las encarnaciones de los Recios han contado con un cronista... y esta no podía ser diferente, ya que supe que esa seria mi labor desde el mismo momento en que este libro llego a mis manos.

Siéntete libre de ojear este libro y leer todo lo que en el se encuentra, pues son los hechos que les han marcado, la vida de estos Recios. Hay épicas batallas y grandes héroes, pero también hay derrotas miserables y combatientes rastreros que solo se preocupaban por su pellejo. Bellas doncellas y bravos guerreros. Recias luchadoras e inquebrantables hechiceros. Lideres de leyenda y asesinos desconocidos. Recios todos ellos, compañeros como ningunos.

Sobre Urd y Suriel, sobre Lohen y el primer Cronista debes saber que muchos fueron los retos y largo fue el camino, pero finalmente lograron su objetivo.
El demonio fue localizado y el Rey fue vengado.
Y cuando digo vengado no me refiero a que mataran al demonio y volvieran a su casa todos felices. Ni siquiera hablo de una gran batalla en la que todos se sacrificaron. No. El demonio no murió en el sentido habitual, pues los demonios no pueden morir mientras estén en este mundo ya que no pertenecen a él. Como mucho se puede destruir su forma física y obligarle a volver a su reino inmaterial. Así pues, la forma de vengar al demonio no pasaba por derrotarlo a nivel físico.
No se sabe que es lo que ocurrió allí realmente, pero sin duda alguna el Rey fué vengado y el demonio no regreso a su plano a lamerse las heridas. Todos los Recios allí presentes desaparecieron. Todos. Y solo nos queda de ellos el recuerdo. El recuerdo y las paginas que sobre ello escribió el Cronista en su libro hasta los instantes previos al combate.

Un nuevo grupo de Recios se creó años después a la sombra del estandarte original, el que había portado Suriel.
El frente marchaba esta vez un joven caballero humano, y en su brazo descansaba el escudo roto de “El Recio”.
A su lado, un encapuchado tomaba buena nota de las nuevas aventuras que estaban por vivir estos nuevos Recios. Un nuevo Cronista.
La magia de Lohen había protegido las reliquias de los Recios, y su espíritu permanecía en este nuevo grupo de aventureros.

Varias han sido las encarnaciones de los Recios desde aquella primera refundación. Algunas han brillado mas que otras, pero todas han destacado por su espíritu indomable y por su camaradería.

Hace dos años desapareció el ultimo grupo que había llevado con orgullo este nombre, y apenas hace unos meses este libro llegó a mis manos.
Ahora los Recios se están reuniendo, de nuevo por primera vez. Son pocos y nadie sabe que harán, pero esta claro que hagan lo que hagan nosotros estaremos a su lado. Yo como Cronista, y tu como un hermano de batalla mas.
Acompáñame a conocer a tus camaradas y partamos a recuperar las reliquias perdidas.

Bienvenid@ a los Recios.

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